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Garabato o la escritura de Orlando González Esteva


Por José  Prats Sariol, en Diario de Cuba

Se trata de uno de los poetas cubanos vivos de mejor sentido auditivo, más cercano en sus notas y silencios, en sus encabalgamientos y difíciles rimas, a los grandes poetas modernistas. Tras leerlo, no sorprende su erudición poética, que sin ningún alarde exhibe gracias a una excelente memoria de poemas.(…)

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Mirar con ojos nuevos


Por Carlos Espinosa Domínguez, Cubaencuentro, Misisipi.

En su último libro en prosa, Orlando González Esteva descubre en seres y objetos de la realidad cotidiana detalles y aristas que, por la rutina, la costumbre y el uso, habían pasado inadvertidos.
Además de tener publicados seis excelentes poemarios (…), Orlando González Esteva cuenta en su bibliografía algunos libros inclasificables, que se resisten a ser etiquetados dentro de los géneros tradicionales. (…) A esos títulos se ha venido a sumar Los ojos de Adán (Pre-textos, Valencia, 2012, 224 páginas). Lo integran cincuenta artículos que originalmente vieron la luz entre junio de 2006 y junio de 2008, en la sección Espacios del diario El Nuevo Herald. Redactados como textos independientes, al ser recopilados en libro adquieren una asombrosa unidad. En la escueta Nota que aparece al final, González Esteva expresa acerca de ellos: “Nadie escribe como quiere sino como le es dado hacerlo o sospecha debe hacerlo, y solo acatando esa fatalidad puede hallarse algún sentido y hasta alguna dicha en la escritura.// No quise hacer periodismo; tampoco literatura; menos complacer a pocos o a muchos. Quise ser libre”.

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El mundo en bandeja


Por Jordi Doce, en Diario de Cuba, Madrid.Los textos de Los ojos de Adán hacen bailar al idioma y al pensamiento y nos ponen el mundo en bandeja, con palabras que a veces, de tan expresivas, parecen confundirse con nuestros dedos.Ver reseña completa aquí

Los ojos de Adán de Orlando González Esteva


Los ojos de Adán de Orlando González EstevaNOVEDAD EDITORIAL ABRIL 2012

Los ojos de Adán de Orlando González Esteva

COLECCIÓN TEXTOS Y PRETEXTOS

El ser humano, los animales y las plantas; los astros y los objetos más sencillos; la literatura y el folclor; el peso de la Historia y la ligereza de un pueblo; un aire de elegía y uno de celebración; el demonio analógico y la pulsión reflexiva; el apunte curioso y el lugar común; el verso y la prosa; el erotismo y una fe absoluta en la facultad renovadora de la imaginación, en su poder para despejar los sentidos y ofrecer una versión más plena de todo, se funden en este libro donde Orlando González Esteva invita a estrenar el mundo como debió de estrenarlo cada día el primer hombre: ávido de asombro.

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La poesía como patria portátil o vivir para el regreso


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No en balde Orlando González Esteva inicia su libro «Elogio del garabato» evocando al niño que fue. Creo que en González Esteva sobrevive en el mejor de los sentidos aquel niño. Tengo para mí que tras todo poeta o creador se esconde en general una suerte de niño sobrevivido que a la vez que lo hace muy vulnerable, lo capacita también para crear, para sacar algo del resplandor de la nada a la luz. De ese fogonazo en el que a veces también se debate una poesía bien hecha, pero falta totalmente de musculatura emocional, de imaginación.
Es fácil, casi diría que supone una ligereza, ver en la poesía de un escritor de la naturaleza de Orlando González Esteva sólo al juguetón, a ese niño gamberro que si por fortuna aún sigue siéndolo, lo dejó sin duda de lado a la hora de escribir. No tanto porque sea un estorbo para encarar la realidad, sino porque suele constituir la fácil tentación de caer en las redes del ingenio porque sí, es decir, de seguir viviendo en las musarañas. O lo que es lo mismo, en esas «nubes» que admiraba el Orlando niño acostado con la cabeza volcada al vacío y que le provocaba esa suerte de benemérito vértigo que más tarde le arrastraría inexorablemente a escribir. A dar fe de ellas en una suerte de arrebato, como dibujando un tirabuzón, un garabato . Estar en las nubes y además boca abajo era para nuestro poeta un modo de estar en la vida y esa vieja pasión por lo entrevisto está en la raíz de su pasión por la poesía.
Al querer decir lo entrevisto, lo que está sin verse, lo que se conoce sin entenderse, el poeta tiene que recurrir necesariamente a la expresión exacta si no quiere perderse por los meandros del capricho, de la simple filigrana. Debe tender a crear un mapa en el que se entretejan desde los significados semióticos del concepto de garabato hasta sus redes semánticas en torno al arte, la cultura, la música, la política, la historia, el ecologismo o lo inconsciente. «Elogio del garabato», el libro que se acaba de editar en España, se ha convertido a mi parecer en una obra maestra del ensayo poético, y en un referente literario de la última literatura hispanoamericana. (más…)