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Luis Artigue: la poesía que lo impregna todo


Por Redacción, Las nueve musas.

De “Por si acaso la vida” a “Club la Sorbona”; de la poesía a la novela negra. ¿Cómo un escritor puede dar ese salto, interpretar dos partituras tan —aparentemente— opuestas?

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Cajón de Dante – Un cuento inédito de Luis Artigue


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Cajón de Dante, sección dominical con cadencia quincenal, es una galería de textos de diversos estilos, géneros y tendencias, en que se mezclan de manera plural diferentes autores y temas. La finalidad es dar a conocer trabajos literarios de autores Pre-Textos que por distintas razones todavía no han sido publicados y que reposan en los cajones de los escritorios de sus autores o en los de la propia editorial.

En el número veintitrés de Cajón de Dante descubrimos el cuento Braguitas de Caballero, de Luis Artigue (León, 1974), un texto lleno de sugerencia y de caminos luminosos, de intensidad y cruce de realidades; un texto en donde encontramos llegadas y regresos, apariencias y encuentros que guardan alguna muerte especial. Este autor es licenciado en filología hispánica. Ha dado a imprenta la novela iniciática El viajero se ha ido, como es lógico (2002) . Sus poemarios ya agotados han sido reeditados en el volumen Empezar por número tres. Poesía 1995-2005, al que se suman Tres, dos uno…Jazz (2007), Los lugares intactos (2009) y La noche del eclipse tú (2010). Ahora regresa a las librerías con una novela negra, titulada Club La Sorbona (2013), que acaba de ser distinguido con el Premio Miguel Delibes 2013.

Braguitas de caballero
Para Antonio Pereira.

Acababa de finalizar el funeral de mi padre y, cuando entre lágrimas y silencio nos disponíamos a irnos, escuchamos con espeluznante nitidez cómo sonaba dentro del ataúd su teléfono móvil. ¿Has oído eso? ¡No puede ser! Calla, calla… Todos los asistentes al sepelio, excepto los duros de oído y los empleados de su misma empresa que estaban allí por compromiso, en ese momento nos asomamos a la tumba abierta como si ésta fuera un pozo con tiburones aunque nadie se atrevía a decir nada para no interrumpir el insistente sonido telefónico. Un tono, dos, tres, cuatro… Tras el quinto él lo cogió. (más…)