La piedra alada

En mi primer viaje a Perú, allá por el año 1994 me topé, de un modo totalmente inesperado, con un libro de versos cuyo título llamó poderosamente mi atención. Se trataba de Historia natural , de José Watanabe. Leí los poemas recogidos en aquel volumen con entusiasmo. Quedé deslumbrado y dicha experiencia de lectura me llevó a preguntar a las personas de mi entorno por el poeta . Todos coincidieron en señalar la importancia que tenía en el contexto de la poesía peruana del momento, pero también en que era un ser inabordable. Como quiera que ya estaba concluyendo mi visita a la capital peruana, decidí, si algún día regresaba, aplazar mi deseo de propiciar un encuentro con él. Volví tres veces a Lima y en ninguna de ellas pudo nadie darme sospechosamente la más mínima pista de cómo acceder a nuestro poeta. Tuve que esperar unos siete años a que un joven amigo peruano radicado en Madrid me diera su dirección electrónica y me animara a ponerme en contacto con José. No dudé ni un instante y le escribí un mensaje a renglón seguido a aquel, que, según opinión generalizada, era una suerte de intratable huraño retirado en su torre de marfil. No se hizo esperar su contestación. Casi a vuelta de correo me respondió con gran afabilidad. En ese momento se empezó a trabar nuestra vinculación amistosa y editorial. Más no puedo decir, salvo expresar mi agradecimiento a José Watanabe por habernos confiado la edición de su más reciente libro La piedra alada, que espero no sea el último publicado en Pre-Textos, e insistir una vez más en la importancia que tiene el hacer caso omiso de las opiniones interpuestas. (Leer más…)
